sábado, 13 de noviembre de 2010

Reseña de Ska-P en Medellín Colombia (Noviembre del 2010)

"Yo Logré Ska-Par"



Camisa negra, pantalones sin correa, zapatos gastados, en la mochila buso, llaves y la boleta. Boleta que días pasados hiciera esperar y sufrir a todos y cada uno de los que en ese momento estábamos haciendo la fila, boletas rosadas, amarillas o verdes, todas con un factor común, la palabra “Ska-P en concierto” en el centro, y debajo de esta “Teatro Sura Jardín Botánico”, lugar donde estábamos ese 4 de Noviembre más de 1500 personas que entre Vino “Anfitrión”, amigos y canciones como “Casposos” y “Cannabis” esperábamos la hora cero, las 8 de la noche.


No era un concierto común, en la fila la familiaridad era única, todos mostrando la familia del Ska de Medellín, familia que días atrás se había reunido para ver a los abuelos Skatalites a unos cuantos pasos de donde se ubicaban en ese momento, entre conocidos y desconocidos se esperaban las 6 de la tarde, hora del ingreso al evento, hora en que se sabría la verdad de la primera gran duda, el telonero.

Cumplidas las 6 de la tarde, entre paradas, sentadas y policías jinetes que con sus caballos trataban de imponer lo que no podían hacer con la lengua, dejan entrar al primero. “Mujeres a un lado y hombres al otro”, “Bolsos abiertos y boleta en mano”, lo común, “Usted con el del fondo”, “¿Qué lleva ahí?”, una revisada superficial y para adentro, camino cerrado que solo llevaba a un camino, Ska-P.

La primera impresión,

dos colgantes

grandes a los lados del

escenario de un Gato López agresivo y

animoso, en el escenario, con luces apagadas, sombras irreconocibles dando unas últimas revisadas, “Parece que el telonero es Ron Daymon”, “¿Ese no es Pulpul?” se escuchaba entre los invitados. Al frente del escenario, un poco más allá de la gente, la carpa del sonido y un poco más allá los baños públicos.


Zapatos pisando tierra y pasto, piernas impacientes para que el telonero, fuera quien fuera, tocara pronto. La distracción, una señora acompañando a sus hijos, “¡la señora!, ¡la señora!, ¡la señora!”” se escuchaba en una especie de cántico hecho por gran parte de los impacientes, por otro lado, unos cuantos burlones de la policía lograron entrar, con consentimiento y apoyo de varios que sí pagaron su boleta, “Cerdos hijueputas, ¡suéltenlo pues!”, lo común.


Hora de la verdad, las luces se prenden invitando al comienzo del evento, 8:30 en los relojes y en la mente de muchos las ganas de que el telonero tocara rápido, esperando ver los siete ya conocidos de “Ron Daymon” y a un Camilo Reyes que nos hiciera calentar, los vientos provenientes de España cautivaron a los presentes con una grata sorpresa, “Pipi” salía con sus reconocidos saltos alrededor del escenario y “Pulpul”, serenamente, se dirigía al micrófono del centro, “¡Stop!” se escucha y Ska-P comienza.



“¡Que comience la estampida!”, la locura se apodera de cada cuerpo y la frase da pié a la primera canción del concierto, “Agazapado entre las sombras busca el momento ideal”, palabras mágicas para decirnos a todos que lo que estábamos viviendo era real, y que ese sueño terrenal se extendería por las próximas dos horas y media.

Después de la estampida, el niño soldado llegó y trató de aniquilar a los que todavía estaban incrédulos. La primera interacción vino con una pregunta profunda “¿Quién ganó las elecciones?”, seguido de “¿Les gusta este nuevo mandatario?”, no podía significar otra cosa, “Suena el timbre y todo preparado la función va a comenzar, en el ambiente se puede respirar la campaña electoral”, “Ni fu ni fa”, ni quien la dejara de cantar.


Romero el madero inundó nuestros oídos con un gorila en el escenario, como los muchos que se ven en el mundo, de casco y escudo anti motín, gorila que vivió gracias a “Pipi” y su show, el cual se volvería el tío Fermín (el del bar), el Papa, la muerte o una señora, que con su sombrilla al aire hacía sonar los vientos en “Casposos”, “¡Arriba las manos, esto es un atraco!” era la palabra clave de “Pulpul” para que todos, junto a la señora, dejáramos soltar la magia musical.


Ésta, precisamente, sería la primera despedida del grupo, después de dosis de Ska como “Mis Colegas”, “Mc Dólar”, “Eres uno más”, “El vals del obrero” y la vuelta al pasado con “Cannabis”, que inundaba, fuera de los oídos, el ambiente de todo el Teatro Sura.


“¡Hasta siempre!”, se despide “Pulpul” mientras sus compañeros buscan el lado izquierdo del escenario, la gente, desconcertada, grita, entre aplausos “¡Intifada!”, “¡Gato López!” sin respuesta alguna, un par de minutos más y el desconcierto aumenta “¡No se va, no se va, Ska-P no se va!”, nada parece funcionar, una última medida “¡In-sis-timos! ¡In-sis-timos!”, ninguna respuesta.







Cuando ya medio público buscaba la salida, “Pulpul”, con su serenidad, se dirige hacia nosotros y con una reverencia nos muestra que todavía falta un poco más, en zancos “Pipi” sale como el Tío Sam y comienza la canción homónima, todavía esto no acaba.



Recordando los muertos en nombre de Yahvé provocados por la Intifada, mandamos a la mierda a los reaccionarios mientras éramos invitados a la España medieval y a la masacre con los toros, mientras un gato callejero y resistente bailaba Ska en cada uno de nosotros


“Con esta nos despedimos, no nos podemos quedar aquí para siempre” dijo el vocalista y el Gato López rondó por todo el jardín botánico mientras seguramente un perro policía iba detrás de él, fin de la canción, un “¡Hasta pronto Medellín!” sentenciaba la noche y cada quien buscaba a su grupo para salir, pero un inesperado “¡Inssiiiiissssstiiiiiiimoooooooossssss!” nos mandó a la resistencia y la desobediencia por un par de minutos más, mientras nuestros admirados músicos cogían, en un acto de rebeldía, los reflectores que los iluminaron por más de dos horas y jugaron entre ellos mientras tiraron sus sudadas camisetas, algunos sus pantalones, u otros como el trompetista y su falda escocesa, simplemente mostró su trasero mientras todos los reflectores le apuntaban.


Casi once de la noche y más de mil almas saliendo felices del Jardín Botánico, almas cuya felicidad les dio más que los 70, 80 u 95 mil que pudieron haber invertido por esa inolvidable noche.

Articulo y fotografías de: FelipeHincapie.
Gracias por compartir ese buen momento con todos los amantes del buen ska :D

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